Halladas las canteras originales de la piedra de Ançã del Hospital Real de Santiago
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La “piedra blanca de Coimbra” con la que se edificó el actual Parador Hostal dos Reyes Católicos llegó a Santiago por el puerto fluvial del río Ulla
En los días en que la piedra era símbolo de poder, propaganda y fe, hubo una materia que viajó desde las tierras de Coimbra hasta el corazón de Santiago. Su blancura, casi lechosa, y su docilidad bajo el cincel la convirtieron en materia idónea para dar forma a lo sagrado. Hoy, siglos después, la ciencia vuelve sobre sus huellas para comprender su origen, su trasiego y propiciar su futuro.
El investigador del IGME-CSIC David Martín Freire-Lista ha desentrañado esta historia en un estudio publicado en la revista Geoheritage, dedicado a la piedra de Ançã, conocida como la “piedra blanca de Coimbra” para localizar el origen de las calizas del Hostal de los Reyes Católicos. El geólogo, junto a Fernando Figueiredo y Maria Helena Henriques, recorre no solo la naturaleza geológica de esta caliza, sino también el rastro de las canteras y la red de caminos que la llevó a formar parte de uno de los edificios emblemáticos del Renacimiento.
En el subsuelo del municipio de Cantanhede, a unas leguas de Coimbra, se encontraba una caliza jurásica, formada en mares antiguos, donde las aguas quietas permitieron que los lodos más finos se depositaran. Con el paso de los milenios, aquella materia se compactó hasta adquirir una estructura homogénea, porosa y suave al trabajo, lo que facilitó la labor de quienes, siglos después, la convertirían en fragmentos de historia en piedra.
El recorrido de la piedra luminosa
Allí, en las canteras de Ançã, Portunhos, Pena, Vila Nova o Fornos, los canteros arrancaban los bloques a golpe de herramienta, dejando marcas que aún hoy permanecen grabadas en la roca como memoria de su esfuerzo. No era tarea menor. Cada sillar iniciaba entonces un largo viaje: primero en carros de bueyes hasta los puntos de embarque, después en barcazas por canales y ríos, siguiendo el curso del Mondego hasta alcanzar el mar. Desde allí, las corrientes marítimas llevaban la piedra hacia la costa gallega, hasta la ría de Arousa, desde donde pequeñas embarcaciones remontaban el río Ulla hasta el puerto fluvial de Padrón.
Aquel enclave, vital en su tiempo, era la puerta hacia Compostela. Desde allí, los bloques continuaban por tierra, avanzando hasta la ciudad donde los Reyes Católicos habían ordenado levantar un hospital digno de su propaganda en piedra.
Entre 1501 y 1511, bajo la dirección de Enrique y Antón Egas, se erigió el Hospital Real, símbolo del Renacimiento y de la presencia de la Corona en Santiago. En su capilla y en sus estructuras más refinadas, la piedra de Ançã fue la materia perfecta para crear los pilares calados del crucero, delicados y complejos que nos hablan de la maleabilidad de este material que podía trabajarse casi como la madera, permitiendo una precisión y una riqueza ornamental difícilmente alcanzables con otras piedras.
Localizar las canteras para cuidar el futuro
Una porosidad que facilitaba la talla, pero que hacía a la piedra vulnerable frente a la lluvia persistente del clima atlántico. Décadas después, arquitectos como Rodrigo Gil de Hontañón advirtieron de estas debilidades al intervenir en el edificio. La piedra blanca, luminosa en su juventud, exigía cuidado para resistir el paso del tiempo.
El estudio no solo reconstruye esta historia, también señala como muchas de aquellas canteras han quedado ocultas bajo capas de terreno o en el olvido. Por eso su localización y documentación resultan esenciales para futuras restauraciones y como parte de un patrimonio compartido entre Galicia y Portugal.
La piedra de Ançã, hoy reconocida como IUGS Heritage Stone, es un vínculo entre territorios, un hilo que une ciencia, arquitectura y comercio a lo largo de los siglos. Desde las aguas tranquilas de los mares jurásicos hasta los muros del Hospital Real, su historia es también la historia de cómo la Tierra y el ser humano han dialogado para construir las fachadas de Santiago.
Más información.
Para ampliar la información pueden contactar con David Martín Freire-Lista, dm.freire@igme.es
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