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Es muy posible que en el lugar en el que se produce el proceso de captura, no se pueda realizar de inmediato la inyección en el subsuelo, por no existir formación adecuada para acoger el CO2. Así pues, lo normal es que haya que realizar un transporte hasta el emplazamiento donde el proceso de almacenamiento pueda ser llevado a cabo.
La primera parte del proceso de transporte consiste en una compresión. Esta compresión se debe a dos motivos fundamentales: reducir el volumen del gas al transportarlo y que llegue al emplazamiento elegido con la presión necesaria para la inyección. Por este motivo hay que estudiar cuidadosamente las pérdidas de carga que pueda sufrir desde el punto de captura hasta el de inyección.
Una vez comprimido el CO2, el transporte se puede realizar de diversas formas, aunque parece que para pequeños proyectos de demostración es más habitual el empleo de camiones y para proyectos comerciales convendría más la utilización de tuberías o gaseoductos.
Conviene estudiar en cada caso el medio de transporte de mejor resultado
En cualquier caso, tampoco es función del IGME el análisis de las tecnologías de transporte, por lo que no se profundizará más de lo aquí expuesto de momento.
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