La primera base de datos de fallas activas de la Península Ibérica cuenta con el consenso de todos los grupos de investigación
El primer congreso ibérico de fallas activas y paleosismicidad: IBERFAUL celebrado a finales de octubre en Siguenza, acogió a más de 100 expertos nacionales e internacionales en geología de terremotos. Esta iniciativa de la comunidad científica española consiguió reunir a todos los grupos de investigación que trabajan en la Península Ibérica sobre estas materias, además de haber contado con la participación de algunos de los mayores expertos del mundo, como el estadounidense James McCalpin o el neozelandés Kelvin Berryman, entre otros.
El congreso ha sido dirigido por el investigador Miguel Ángel Rodríguez-Pascua, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), el Profesor José Martínez Díaz, de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Profesora Eulalia Masana, de la Universidad de Barcelona (UB).
La inclusión de datos geológicos en los estudios de peligrosidad sísmica es muy importante en zonas de bajas tasas de deformación tectónica, como es el caso de la Península Ibérica, en el que el registro histórico e instrumental no abarcan un intervalo de tiempo lo suficiente mente amplio como para completar un ciclo sísmico. Sin embargo, este registro puede verse completado por los datos geológicos. El objetivo de realizar la puesta en común de toda la información disponible sobre las estructuras geológicas de la Península que pudieran llegar a ser responsables de terremotos destructivos en un futuro próximo se ha visto cumplido, dado que más de 250 segmentos de falla activa, estudiadas por diversos equipos de trabajo españoles y portugueses, han sido incluidas en la base de datos de fallas activas que gestiona el Instituto Geológico y Minero de España (IGME). Esta base de datos estará disponible on-line y contiene toda la información generada durante el congreso. Se trata de una base de datos totalmente compatible con la base de datos de fallas activas mundial (GEM, Global Earthquake Model, http://www.globalquakemodel.org/), de modo que cumple con los objetivos de la directiva INSPIRE, en cuanto a la transferencia e interoperabilidad de la información con el resto de países de la UE.
Los días de congreso se han centrado en la unificación de criterios para el establecimiento de criterios que indiquen la actividad sísmica cuaternaria de fallas activas en la Península Ibérica por parte de la comunidad científica, que incluye a geólogos, geofísicos, ingenieros, funcionaros de administraciones públicas e incluso a la empresa privada, como a la valoración sobre la idoneidad de los trabajos incluidos en la nueva base de datos. No obstante, la calidad de los resultados obtenidos están avalados no sólo por la participación de al menos un representante de cada uno de los grupos de investigación que operan en la Península, sino también, por la dinámica de este primer encuentro donde todo debate ha sido auditado por 3 evaluadores internacionales; Ivan Wong (Seismic Hazards Group, URS Corporation, EEUU), Kuvvet Atakan (Universida de Bergen, Noruega) y Pilar Villamor (GNS de Nueva Zelanda), asociados al proyecto europeo del 7º Programa Marco: SHARE (Seismic Hazard Harmonization in Europe).
Todas las comunicaciones que han sido expuestas en IBERFAULT, y que se pueden descargar desde www.iberfault.org, hacían referencia a fallas que han generado terremotos de magnitudes superiores a 6 en la escala de Ritcher y aportaban datos directamente aplicables a los estudios de peligrosidad y riesgos sísmicos. Y entre lo más novedoso destacan los resultados obtenidos en zonas de Galicia, el norte de Portugal y la Cordillera Ibérica, que no se encontraban entre las zonas de riesgo sísmico previamente detectadas.
IBERFAULT ha consensuado un protocolo para la recogida de datos aplicables a los estudios de peligrosidad y riesgos sísmicos lo que supondrá un gran avance de cara al desarrollo de planes de emergencias o a la inclusión de esta información en modelos de peligrosidad aplicados a grandes obras civiles como las centrales térmicas, los almacenes de residuos, las presas, etc. Y es que , este tipo de datos son utilizados desde los años 70 para el cálculo de la peligrosidad sísmica en Estados Unidos y en países vecinos al nuestro como Francia o Italia. Sin embargo, en España aun no se han incorporado a los mapas oficiales, pero ya existe una muy buena disposición y comunicación entre organismos públicos y universidades como el IGN, el IGME, Protección Civil, etc.
Asistentes al congreso IBERFAULT 2010