Esta solución parece adecuada, ya que el residuo derivado de la explotación de un recurso del subsuelo es devuelto al emplazamiento original de dicho recurso, evitando así alterar los procesos naturales de la atmósfera.
Existen varios proyectos de ECBM en desarrollo en el mundo, 6 en EE.UU (básicamente localizados en la cuenca de San Juan), 2 en Canadá, 1 en Europa en la cuenca de Silesia, Polonia, conocido como RECOPOL donde colaboran diversos organismos de diferentes países, 1 en China y 1 en Japón.
En la figura representada a continuación se engloba la metodología que se utiliza, teniendo en cuenta las peculiaridades que luego se presentan en cada proyecto.

El CMM también representa reconocidos beneficios medioambientales al recuperar un gas, el metano, que se emite a la atmósfera al abandonar las explotaciones de carbón. Estos escapes continuados de CH4 son perjudiciales para el medioambiente, y las técnicas de CMM contribuyen a la eliminación de éstas emisiones y además a la producción, al igual que el CBM, de energía limpia.
El IGME contribuye mediante la investigación activa de estos recursos a un compromiso adquirido con el medioambiente, el de la disminución de las emisiones de estos gases altamente contaminantes. También destacar los avances que gracias a estos estudios podrían darse para llegar a que nuestro país en un futuro pueda alcanzar las tasas establecidas por los acuerdos de Kioto.
Un modelo ideal de generación de energía, sin contaminación por emisión de CO2, debido a su almacenamiento geológico, es el mostrado a continuación.