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Metodologías y procedimientos para el análisis de la peligrosidad por avenidas e inundaciones




            Tipos y origen de las inundaciones


            Las inundaciones naturales (eliminando las generadas por causas exclusivamente humanas, como las fugas y rotu-
            ras en conducciones o almacenamientos) son básicamente de dos tipos (Figura 3): terrestres (en el sentido de “tie-
            rra adentro” o “inland”), en las que aguas dulces anegan territorios del interior de los continentes; y litorales o cos-
            teras, en las que las aguas marinas o lacustres-palustres invaden los sectores limítrofes con el dominio terrestre; entre
            ambos tipos existen diferentes combinaciones y situaciones intermedias. Por lo tanto, dada la diversidad de feno-
            menología, es más correcto hablar en plural de este tipo de riesgo, es decir, de riesgo de inundaciones.











































                                Figura 3. Clasificación básica de los tipos de inundaciones de acuerdo a su origen.




            El origen de las inundaciones terrestres suele ser dual: o bien el desbordamiento de corrientes fluviales (ríos, arro-
            yos, torrentes, etc.); o bien el encharcamiento de zonas llanas o endorreicas sin vinculación con la red fluvial, tanto
            por acumulación de la precipitación sin que circule sobre la superficie terrestre (precipitación ‘in situ’, sobreali-
            mentación de un lago), como de origen hidrogeológico asociado a surgencias o elevación de la superficie freá-
            tica sobre la superficie del terreno.

            En el primer caso, el aumento de caudal por encima de la capacidad del cauce para desalojarlo, conlleva el des-
            bordamiento y la ocupación de las márgenes. Estos aumentos de caudal se pueden producir durante crecidas y/o
            avenidas, diferentes en cuanto a las causas que generan los aumentos de caudal (Olcina, 1994; Camarasa, 2002;
            Figura 4): mientras que las crecidas se relacionan con precipitaciones generalizadas y de larga duración (fronta-
            les) o fusión progresiva de mantos nivales y deshielo glaciar; las avenidas pueden originarse tras precipitaciones
            intensas concentradas (orográficas y/o convectivas), roturas de represamientos naturales (lagos, lagunas y presas
            de castores) o artificiales (puentes obstruidos, embalses), inadecuado funcionamiento o rotura de obras hidráuli-
            cas (azudes, presas de embalse, balsas, depósitos, diques artificiales) o, por fusión repentina de nieve o hielo in-
            ducida por actividad volcánica (Lahares y Jökulhlaup).




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